¿KAWASAKI? ¡SÍ! ES UNA ENFERMEDAD

Es un trastorno que afecta a la piel, a la boca y a los ganglios linfáticos
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¿KAWASAKI? ¡SÍ! ES UNA ENFERMEDAD 


Al escuchar este nombre se piensa en alguna marca japonesa de vehículos y motocicletas, o en otros casos, en el sushi, las geishas, los kimonos y todo lo relativo a la cultura de ese país asiático. Sin embargo, este nombre no solo se refiere a todo lo anterior mencionado; también, esta palabra puede ser utilizada para mencionar una enfermedad poco conocida.

La Enfermedad del Kawasaki es llamada así por el doctor Tomisaki Kawasaki, quien la descubrió en 1967 en Japón. Es un trastorno que afecta la piel, la boca y los ganglios linfáticos; no obstante, parece ser una afección que no es comprendida del todo, haciéndose ver, en muchos aspectos, como una vasculitis inmunológica, es decir, un padecimiento autoinmune.

Es una enfermedad casi exclusiva de la infancia: 50 % de los casos se presentan en niños menores de 2 años y 80 % antes de los 4 años, siendo especialmente raro cuando se encuentra en adolescentes mayores de 12 años.

En pocas palabras, afecta principalmente a niños menores de 5 años, con edad promedio de 2 años, y los niños que la padecen, duplican el número de niñas afectadas. Asimismo, menos de 2 % desarrolla la enfermedad dos veces.

La causa de esta enfermedad, aún en estos días, es desconocida, pero se cree que puede existir un componente genético que condiciona una reacción inmunológica excesiva después de alguna infección por agentes que no se conocen, posiblemente virus.

Los síntomas suelen producir irritación e inflamación de muchos tejidos del cuerpo, incluyendo las articulaciones, los ojos, la boca, los labios y la garganta. También puede presentarse fiebre alta e inflamación de los ganglios linfáticos. Sin embargo, el principal temor es el que se ocasiona en el corazón y en los vasos sanguíneos.

En cuanto al tratamiento, este es realizado con base en una serie de criterios específicos. En primer lugar, se debe hospitalizar al paciente y guardar reposo absoluto en cama; la aspirina es utilizada frecuentemente para disminuir la posibilidad de agregación de plaquetas (evitar trombos en la sangre) y disminuir la fiebre; las inmunoglobulinas son anticuerpos aplicados vía intravenosa y ayudan en la respuesta inflamatoria del sistema inmune; y, por último y en el caso de que los pacientes no respondan adecuadamente al tratamiento anteriormente descrito, se considera el uso de inmunosupresores, como corticoesteroides y ciclosporina.

Siempre recuerde el significado de dicha enfermedad y el ser evaluado por parte de su médico, sin caer en la automedicación, sobretodo, de antibióticos. Es importante consultar siempre al pediatra ante la presencia de cuadros febriles que no mejoren con los antipiréticos comunes, por más de 72 horas, y evitar, de igual manera, el suministro de medicamentos por criterio propio, ya que esta es una enfermedad que no se cura con antibióticos.



Por Dr. Guillermo Stern


Médico pediatra y puericultor


@drstern50

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